El presente post constituye un extracto del artículo original elaborado por la empresa Ista.

El pasado 6 de agosto se publicó el Real Decreto por el que se regula la contabilización de consumos individuales de calefacción. La calefacción central con consumos comunitarios en España ya tiene fecha de caducidad, el 1 de mayo de 2023, día en el que concluye el plazo dado por el Gobierno para que todas las comunidades con calefacción central instalen contadores de calorías o repartidores de costes de lectura remota.

El texto aprobado fija un calendario para regular su puesta en marcha de manera gradual. En concreto, la norma establece dos plazos: primero, la fecha límite para obtener al menos un presupuesto estandarizado; y, segundo, la fecha límite para tener activa la instalación, que será siempre 15 meses después. Todo va a depender de la zona climática, del tipo de edificación (con más de 20 viviendas o menos), etc.

Los plazos para instalar estos dispositivos varían según la localización geográfica donde nos encontremos (en Madrid serán obligatorios con anterioridad a octubre del 2022), pero las ventajas para hacerlo cuanto antes podemos resumirlas en estos 5 motivos:

1.- Ahorro anual medio de 250€

Los expertos estiman que con la instalación de repartidores de costes más de un millón y medio de hogares en toda España ahorrarán una media de 250 euros anuales. Si este ahorro se multiplica por los meses restantes de 2020, 2021, 2022 y los primeros meses (y más fríos) de 2023, el ahorro podrá rondar los 750 euros de media si no se apuran los plazos.

2.- Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero

La reducción de los consumos individuales implicaría un ahorro cercano a los 1.100 millones de euros en todo el país. España es un país con una alta dependencia energética del exterior y un altísimo consumo energético global que puede reducirse con medidas como esta.

3.- Cambio climático

El encendido de las calefacciones (además de suponer el mayor consumo energético de los hogares) es la mayor fuente de emisiones contaminantes emitidas a la atmósfera. Los repartidores de costes y válvulas termostáticas podrán conseguir una reducción de 1,05 millones de toneladas de CO2 anuales.

4.- El teletrabajo dispara la factura de calefacción

Las circunstancias sanitarias han incrementado el teletrabajo, y, con él, el consumo de calefacción en las viviendas crecerá. Por ello, ser energéticamente eficientes se ha convertido ya en una obligación para reducir la factura.

  1. Justicia social

Tener una factura ajustada a tu consumo real, constituye una justifica social para no asumir costes que no te corresponden. Además de cumplir con la premisa de “quien contamina paga”, impuesta ya hace años en la Unión Europea.

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