La irrupción del coche eléctrico en el parque automovilístico español dibuja un nuevo escenario no sólo en el mapa de carreteras de nuestro país o establece un desafío energético sin precedente, sino que aboca a las comunidades de propietarios a realizar un esfuerzo importante para adaptarse a una nueva realidad que viene avalada por la Unión Europea, que tiene como uno de sus objetivos estructurales para la próxima década el fomentar, potenciar e impulsar la energía limpia.

Según la normativa vigente, los garajes comunitarios deberán estar adaptados a la nueva realidad y, por tanto, tener puntos de recarga para vehículos eléctricos en 2021, aunque el escenario puede prolongarse con el desarrollo de diferentes medidas hasta 2030.

Esta realidad no deja margen para la duda. Los garajes comunitarios tienen que tomar las medidas necesarias para en el plazo que marca la ley, adaptar sus instalaciones para la puesta en marcha de puntos de recarga eléctrica, una medida que es más fácil en los bloques de nueva edificación, que tienen la opción de “fábrica” de instalar contadores en la planta baja del edificio, y que genera dificultades en las comunidades de vecinos más antiguas.

En todo caso, el fenómeno es imparable y obliga a un esfuerzo para adaptarse a la normativa a todos los actores implicados. Según AEDIVE (Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico), “las matriculaciones hasta septiembre de 2018 han ascendido hasta las 15.190, de las que 10.240 son eléctricos puros y 3.942 híbridos enchufables, una cifra mayor a la de todo 2017”. Una tendencia que no tiene visos de frenarse. Todo lo contrario, si tomamos como referencia un informe de ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones) que cifra en un 90% el incremento de las matriculaciones de coches eléctricos durante los siete primeros meses de 2018.

No obstante, en Madrid ya se están dados pasos en esa dirección. Según un estudio del Colegio de Administradores de Fincas de Madrid, “una de cada diez comunidades de vecinos ya cuentan con al menos un punto de recarga. La electrificación de los aparcamientos de las comunidades avanza a buen ritmo gracias a la Ley de propiedad Horizonal (LPH), que prevé que solamente se requiere comunicar a la comunidad la voluntad de instalar un punto de recarga de uso privado para proceder con la instalación”.

La Ley establece, no obstante, que la comunidad de propietarios pueda fijar normas de régimen interno en el que se establezcan criterios comunes de trazado de canalizaciones para todos los propietarios interesados. En esa línea, las comunidades de vecinos pueden valorar varias opciones para cumplir con una realidad que es inexcusable: Cumplir con la normativa. Este amplio abanico de posibilidades incluye
desde la instalación de contadores individuales en la plaza de aparcamiento del propietario de un coche eléctrico y que a la vez esté conectado con el contador individual del propietario, hasta la conexión con la línea comunitaria del aparcamiento con un contador de potencia limitada para todo el aparcamiento y que sólo pagarían los que estuviesen interesados, como recalca una información publicada por La
Vanguardia en abril de 2018.

En todo caso, el gran abanico de opciones y la complejidad de los trámites, aconsejan recurrir a los administradores de fincas y empresas especializadas en esta nueva realidad diseñada por la necesidad de conseguir, entre todos, un entorno más saludable.

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